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Louis Vuitton Iberia

Uno de los viajes más extraordinarios comenzó a pie en 1835. Con 14 años, Louis Vuitton dejó su pueblo natal en las remotas montañas del Jura para caminar hasta París, donde le esperaba una nueva vida. Cuando llegó en 1837, Louis Vuitton se colocó como aprendiz de Monsieur Maréchal , un reputado layetier-emballeur. En los […]

Uno de los viajes más extraordinarios comenzó a pie en 1835. Con 14 años, Louis Vuitton dejó su pueblo natal en las remotas montañas del Jura para caminar hasta París, donde le esperaba una nueva vida. Cuando llegó en 1837, Louis Vuitton se colocó como aprendiz de Monsieur Maréchal , un reputado layetier-emballeur. En los albores de la era del viaje – la primera línea de ferrocarril de Francia había sido inaugurada ese mismo año y un año después el primer barco de vapor europeo realizaría su primera travesía por el Atlántico – los layetier-emballeur estaban muy demandados en la capital francesa. Estos profesionales eran expertos en doblar los extravagantes vestidos del Segundo Imperio y empaquetarlos en cajas de madera de álamo, que medían y realizaban a mano. En 1853, Louis Vuitton tuvo el honor de convertirse en el especialista favorito de la Emperatriz Eugenia de Montijo.

En 1854 Louis Vuitton decidió establecer su propia compañía. Pero quizá su decisión más importante ese año fue la de cubrir uno de sus baúles con una lona revestida: un material que era tanto duradero como resistente al agua. Cuatro años más tarde presentó un nuevo baúl con una tapa plana – que lo hacía apilable – y una estructura de álamo recubierta de lona Trianon gris de excelente calidad y completamente impermeable. El exterior estaba protegido por esquineras de metal, provisto de asas y soportes y reforzado con listones de madera de haya. Su interior contenía un juego de bandejas y compartimentos que permitía el cuidadoso transporte no sólo de prendas de vestir, sino de cualquier preciado accesorio. El baúl Vuitton había nacido. Y con él el viaje moderno.

Sin embargo, el momento definitorio de Louis Vuitton como marca de lujo llegó en 1896, cuando Georges Vuitton buscaba una imagen que hiciese instantáneamente reconocibles sus productos. Finalmente dio con un diseño definitivo, inspirado quizás en los emblemas tradicionales japoneses. Se trataba de un círculo alrededor de una flor de cuatro pétalos, una estrella de cuatro puntas, un diamante con lados cóncavos que contenía en negativo la misma estrella puntiaguda y, entrelazadas, las iniciales de su padre Louis, quien había fallecido cuatro años antes. En 1897 la lona Monogram fue registrada.

Desde su creación en 1854 Louis Vuitton ha sido sinónimo del Arte del Viajar. Sus icónicos baúles y maletas han acompañado a los viajeros más elegantes y audaces a lo largo del tiempo. Fiel al espíritu pionero de sus orígenes, Louis Vuitton continúa abriendo camino en el arte, la arquitectura, la moda y el diseño. En 1997, Louis Vuitton extendió su expertise a otras categorías de producto – ropa, zapatos, accesorios, relojes y joyería –, disponibles en su exclusiva red de tiendas propias en más de sesenta países del mundo. Combinando artesanía tradicional con estilo, innovación y sofisticación, Louis Vuitton ofrece un inesperado y completo estilo de vida.

Desde la apertura de su primera tienda en España – inaugurada en Barcelona en 1987–, Louis Vuitton ha disfrutado de una privilegiada relación con este país, en el que cuenta actualmente con ocho tiendas (la última de ellas abierta recientemente en el Paseo de Gracia de Barcelona), así como con una tienda online: www.louisvuitton.es En todas ellas, la Maison ofrece una amplia oferta de productos y servicios, compartiendo con los visitantes su amor por la artesanía y el savoir faire y su tradicional pasión por la creación, principales valores de la Maison.

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